Galicia entera esta impregnada de la cultura celta, y es el lugar par excellence de esta mítica civilización europea. A lo largo de todo el Camino de Santiago enclaves y asentamientos dignos de ser visitados y observados con gran detenimiento.
Sobre el mundo celta se han escrito regueros de tinta, y gran parte de su civilización la conocemos de la mano de sus conquistadores, los romanos, ya que existen muy pocas evidencias escritas de su organización social, de su religión, de su poesía... y en definitiva de su Cultura y Espiritualidad. Como ya sabemos, en muchas ocasiones, las fuentes romanas no son del todo objetivas, los celtas, eran “bárbaros” (extranjeros), y no reflejan del todo su profundidad en todos los campos. Sólo eran conocidos como salvajes y despiadados guerreros, los cuales llegaban a suicidarse si su “comandante en jefe” moría (la famosa devotio ibérica).
“A menudo el pueblo que ha conquistado el mundo tiene dos intereses: pan y circo” (Décimo Junio Juvenal)
Gran parte de ello no ha quedado impreso en la piedra, como puede haber ocurrido en otras civilizaciones como la egipcia, la persa, la mesopotámica, pero sí ha quedado impresa en un material más resistente y duradero, el inconsciente de un pueblo, el Pueblo Celta, y los verdaderos artífices de ello fueron los Druidas.
En ocasiones, cuando hablamos de druidas, nos viene a la cabeza la imagen de “Panoramix”, de luenga barba blanca, ataviado con una túnica del mismo color, portador de una pequeña hoz de oro, y recolector de extrañas hierbas con las que elaboraba sus pociones. Nada más lejos de la realidad se encuentra esta imagen. Los druidas eran la casta dirigente en el mundo celta, eran médicos, abogados, profesores, filósofos, legisladores, astrónomos, sacerdotes... eran los verdaderos sustentadores de la civilización celta. Maestros en todas las artes, prohibieron poner por escrito a sus discípulos su tradición, tradición exclusivamente oral, ya que la escritura de la tradición era considerada como una práctica contra lo sagrado, contraria a lo divino. Tenían el convencimiento de que esta manera de violación del orden del universo acarrearía un daño irreparable.
Hay pruebas suficientes para afirmar que la casta druídica estaba a cargo de la educación celta como casta superior. Reunían a su alrededor a los jóvenes de las familias Galas a los que enseñaban todo lo que sabían o creían saber sobre el mundo, el alma humana y los dioses. Prueba de ello es la figura extendida hasta el siglo XIX en las zonas más rurales de Galicia, Irlanda, Gales, Francia... del maestro con “un libro”, rodeado de sus alumnos en el campo a modo de aula magna.
Este contacto íntimo con la naturaleza de la civilización celta se ve reflejado, no sólo en el alfabeto druídico, en el cual cada letra representa el nombre de un árbol, sino también el su modo de vida y en sus lugares de asentamiento.
Señalar también que el historiador Barry Fell, afirma que existen inscripciones en América que datan del 500 a.c. en lengua Ogham, lengua druídica.
En cuanto a los druidas y su religiosidad debemos de señalar que promulgaban que se debe de vivir en armonía con la naturaleza, aceptar el dolor y la muerte, ya que no son malos, sino parte del ciclo vital y que sólo la maldad es una enfermedad moral, y creían que el acto de verdad tiene poder mágico, no era una cuestión de que la virtud o los buenos actos son recompensados a nivel divino, sino que creían en el poder mágico de la propia Verdad.
Esta “Verdad” era identificada con la felicidad, la rectitud, la fidelidad, la justicia... una serie de valores de carácter divino. Además, creían en la idea de vivir en consonancia con esta “Verdad”, en la inmortalidad del alma, e incluso en la Transmutación del alma (concepto que poseían también los creyentes en la religión órfica)
Señalar que todo ello son restos de una religiosidad común indoeuropea, demostrando así que todas estas culturas y civilizaciones tienen un mismo concepto del poder mágico de la verdad, reflejado no sólo en los Upanishad hindúes, sino también en otros ritos y mitos que muestran un desarrollo desde una raíz indoeuropea común.
Señalar que todo ello presenta gran relación con lo afirmado por el historiador Poliohistor, que menciona en sus escritos que “Pitágoras fue uno de aquellos que escuchaban a los altos (Gálatas) y a los Brahmanes”.
En relación a ello señalaremos que los celtas, al igual que otros pueblos indoeuropeos, creían en la tríada, al igual que los hindúes (Vishnu, Shiva, Brahma), como los pitagóricos (comienzo, medio y final), como también los griegos (Zeus, Poseidón, Plutón /Hades).
Al igual que estas otras religiones indoeuropeas poseían ritos de cambio o iniciación a una vida nueva relacionados con el agua, no olvidemos que “baptizen” en griego es “sumergir”. Los Vedas recogen el agua como símbolo de la pureza (baño ritual en el Ganges), y se cree que los celtas, poseían este tipo de iniciación, como muestra de ello se han encontrado pruebas de un ritual en el Tamesis. También existe este ritual en Roma, con Mitra y Dionisos, con ritos de purificación mediante agua sagrada. Como nota debemos señalar que en el druidismo, existía una divinidad Brovo o Brono, cuya consorte es Damona (representada por una Vaca sagrada).
La creencia celta era en dos mundos paralelos y en el renacimiento del alma en cuerpos humanos de un mundo y del otro. Existen textos celtas en los que las almas podían migrar por medio de los pájaros. Incluso Fintan el irlandés sobrevivió al diluvio convirtiéndose en salmón (encontramos aquí una gran similitud con Manú, y con el hinduismo en general y su idea de la reencarnación).
Otro ejemplo de ello esta en un texto Gales que señala que Gwion Bach se reencarna en una liebre, en un pez, en un pájaro, en un grano de trigo, que es devorado por una gallina antes de renacer como Taliesin.
Lo que realmente nos importa es la creencia druídica en la unidad del ser humano con la naturaleza, creyendo en la conciencia de todas las cosas, y que todas las cosas poseen alma (espadas cantoras, Excalibur...), y en la muerte y el renacimiento esta siempre presente en las sagas y cuentos mitológicos celtas, hindúes, pitagóricos, platónicos...
Los celtas poseían sus propias festividades, que aun hoy seguimos celebrando, bajo otras denominaciones. Un claro ejemplo de ello es una noche del año donde el otro mundo se hace visible para la humanidad, era la fiesta de Samhaim (31 de octubre- 1 de noviembre), para el cristianismo noche de difuntos, el moderno Halloween.
Todas las religiones indoeuropeas, creen en la inmortalidad del alma tras la muerte y resurrección. Es el cristianismo el que toma esta creencia, al igual que toma otros mitos y lugares sagrados del druidismo, y los hacen suyos.
Los celtas poseían una institución que podía unirlos a todos de manera efectiva, los druidas, una casta intelectual y espiritual profundamente comprometida con la conservación de las tradiciones. Eran los que decidían emprender los combates e incluso los que los detenían una vez comenzados con su simple presencia en el campo de batalla. Existían congresos druídicos a modo de consejos de venerables, donde se tomaban decisiones importantes referidas a gran variedad de temas.
Los celtas poseían incluso compilaciones jurídicas comunes, como es el caso irlandés, galés y escocés. En cuanto a este sistema legal, podemos encontrar similitudes con todos los pueblos indoeuropeos, en los cuales aparece la figura del gran legislador (en 714 a.c., Ollanh Fodhla, rey celta, creo la festividad celta de Tara, donde se solucionaban los conflictos jurídicos entre su pueblo) del 200 a.c. al 200d.c., Manú sobrevivió a una inundación y concibió las leyes) (Dracon en el 621 a.c. recibió poderes extraordinarios para codificar por primera vez las leyes de Atenas).
Incluso en cuanto a astronomía, astrología y técnicas de adivinación, encontramos similitudes de los druidas con otros pueblos indoeuropeos. Un ejemplo claro es que para la mitología celta el numero de constelaciones del zodíaco lunares 27, coincidiendo también con la mitología hindú, la luna tiene 27 esposas-estrellas. Además, existe un claro paralelismo entre el calendario de Caligny (utilizado por los celtas), y el sistema védico hindú de astrología y astronomía. Así pues, este era un sistema predictivo e interpretativo, cuyos principios antiguos fueron establecidos primero en los vedas y conocidos como Jyotish (en sánscrito “ciencia de la luz”).
Los druidas fueron conocidos e identificados en muchas ocasiones por la palabra magus/magi; ahora bien, Magi, era la palabra que denominaba a la casta sacerdotal (espiritual) de la antigua Persia, sacerdotes magi fueron los exponentes del Zoroastrismo, y poseían un reputado poder sobre las entidades sobrenaturales, y de aquí proviene la palabra magia.
Han existido algunos intentos de reconstrucción del druidismo mediante los movimientos del llamado “New Age”, pero todo ello no son mas que invenciones y cuentos con una finalidad ajena al verdadero druidismo, realizado por gente y personajes de dudosa categoría.
El verdadero Druidismo permanece oculto a los ojos del profano y pervive en una memoria imborrable, la de los ancestros. Todo intento por reconstruirlo desde la modernidad no tendrá ningún fruto positivo. Todo está escrito, quien tenga ojos que vea, y recordar “que los esfuerzos de los individuos de escapar a su destino son siempre por el sendero que los llevara finalmente a encontrarse con él”.
Nacho Guille
lunes, 21 de mayo de 2007
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